Mi cocina parece otra: El milagro de forrar los muebles con vinilo
Si tenéis la cocina como la tenía yo, con esos muebles que ya tienen unos años y un color que no hay por donde cogerlo, sabréis el bajón que da entrar por la mañana a hacerse el café. El problema es que meterse en obras es un dineral y un jaleo de polvo que no quería aguantar. Así que decidí tirar por el camino de en medio: vinilos adhesivos.
No tires los muebles, dales una capa de personalidad Lo primero que aprendí es que no hace falta ser carpintero. Lo más importante es que el vinilo sea de calidad. No compréis cualquier cosa en el bazar de la esquina porque con el calor de la cocina se os va a despegar. Yo busqué uno con un buen grosor y acabado mate para que no se noten los rayajos del día a día.
Para los que me preguntáis dónde pillarlos para que el adhesivo sea de fiar y aguante la humedad de la cocina, yo usé estos: EBREVINIL tienda online de vinilos decorativos en España. El cambio de pasar de una madera oscura a un color sólido o un acabado nórdico es brutal.
Un par de consejos para no desesperarse Desmonta los tiradores: No intentes pegar el vinilo bordeándolos. Quita los pomos, limpia la puerta con desengrasante (esto es sagrado) y pega el vinilo tranquilamente. Luego vuelves a atornillar y queda perfecto.
El secador de pelo es tu amigo: En las esquinas y bordes, si le das un poco de calor con el secador, el vinilo se vuelve elástico y se adapta al borde sin que salgan arrugas.
Parece una tontería, pero por lo que cuestan un par de rollos de vinilo estrenas cocina. Mi pareja no se creía que fuera la misma máquina de antes. ¡Es una satisfacción tremenda hacerlo uno mismo!
¿Alguno ha probado a forrar los electrodomésticos también? He visto neveras con vinilo que son una pasada. ¡Contadme vuestros bricos!